Crítica: "La abadesa", cualquier tiempo pasado no fue tan distinto

por © Cineuropa.org / NOTICINE.com
"La abadesa"
"La abadesa"
por Julia Olmo-Cineuropa

El español Antonio Chavarrías presenta un interesante drama medieval protagonizado por Daniela Brown a través del que se refleja el machismo histórico dominante.

En el siglo IX, una joven de 17 años es nombrada Abadesa con el encargo de repoblar y cristianizar territorios fronterizos y en guerra con el islam. En la Abadía, a pesar de la desconfianza que despierta una mujer decidida a cumplir con su misión, terminará demostrando la posibilidad de desafiar las estructuras de poder dominantes. Esta es la historia que cuenta "La abadesa" (2024), la nueva película de Antonio Chavarrías, protagonizada por Daniela Brown, Blanca Romero, Carlos Cuevas y Ernest Villegas, que llega a los cines tras pasar por el Festival de Málaga.

Basada en una historia real, a través del relato de una joven abadesa que decide asumir su poder para enfrentarse a una sociedad patriarcal que relegaba a la mujer a un papel secundario y vacío, Chavarrías habla de muchos conflictos que siguen muy presentes en la actualidad: la lucha de la mujer por encontrar su sitio y hacerse respetar en un mundo masculino, la confrontación entre la religión y la cultura, el choque entre ideologías dogmáticas frente a otras más abiertas y tolerantes, el amor frente a las presiones sociales.



Ahí reside precisamente uno de los aspectos más interesantes de la película, en cómo desde el acercamiento al lado más humano y personal de un personaje histórico, a sus contradicciones, luchas internas y sombras, y, con ello, desde el planteamiento de asuntos sobre la condición humana, la lucha entre la fe y el instinto, el significado de la fe, la necesidad de creer en algo, la película se va revelando como un relato sobre el machismo histórico dominante, la dominación de la mirada masculina, el cuestionamiento de la mujer, el miedo a ser señalada y humillada, sobre cómo ese machismo puede determinar y destruir toda una vida, sobre cómo de hecho lleva haciéndolo siglos.

Antonio Chavarrías cuenta este relato construyendo una película clásica en sus formas, con cierto tono épico y simbólico, jugando con las posibilidades del color (la imagen recurrente del vestido negro de las monjas en contraste con las llamas del fuego, la opresión y el sacrificio en constante lucha con las amenazas de la naturaleza), la luz, el paisaje y el sonido. Una película cuyo peso recae en gran parte en la imagen, visualmente potente, con primeros planos de gran expresividad, pero también en el guion, en lo que dicen o no dicen los personajes. Ahí está otro de sus logros más interesantes, a pesar de que por momentos carece de ritmo y hay hechos que se cuentan que no resultan demasiado verosímiles, es una película bien escrita, que consigue mantener muy bien -de forma sobria y contenida, sin artificios superfluos- ese tono épico y con cierta poética que se propone.

"La abadesa" es una película bien resuelta, por momentos irregular, con imágenes visualmente poderosas, cuya fuerza reside en ese diálogo al que consigue llegar entre pasado y presente, en cómo ese drama medieval sobre una sublevación contra el poder dominante acaba revelándose como un espejo de lo que ahora somos, a través del que se plantean debates y conflictos que siguen muy vivos en el mundo de hoy.

Sigue nuestras últimas noticias por X (TWITTER).